Periodismo oficialista: gobiernos contra la prensa libre

Un recorrido por la historia contemporánea de Nicaragua, revela que la gran mayoría de gobernantes nicaragüenses han recurrido al periodismo oficialista para contrarrestar la influencia de la prensa independiente.

Café con Voz entrevistó a tres periodistas nicaragüenses para analizar la historia del periodismo oficialista en Nicaragua, su papel y sus características en cada época.

Uno de ellos, investigador y catedrático que opina bajo condición de mantener su identidad en secreto, señala que la historia del periodismo oficialista inicia en el siglo XIX y desde entonces ha estado presente hasta nuestros días.

Oficialismo desde el siglo XIX

“En Nicaragua la prensa cuando no ensalza enloda. Esta sentencia del siglo XIX es de don Rubén Darío, el periodista. Pues, desde su origen el periodismo criollo ha estado vinculado a las luchas políticas”, señala el periodista e investigador social a quien llamaremos Tribuna.

“Precisamente el primer diario de Nicaragua, fundado por Rigoberto Cabezas, emisario de José Santos Zelaya en el reclamo de la Costa del Caribe para Nicaragua, fue cerrado por el gobierno de turno al considerarse que sus editoriales eran dañinos para el poder”, reseña.

Según el comunicador social, este actuar sigue vigente en Nicaragua. “Tal situación no ha cambiado en dos siglos desde la separación del imperio español”, observa Tribuna.

“Ningún gobierno ha escapado a la tentación de tener su propia prensa para neutralizar a la prensa que se califica como opositora, mientras el discurso oficial descalifica a esa otra prensa y las autoridades hacen lo suyo para debilitarla o eliminarla”, señala.

periodistas independientes

La prensa oficialista de Somoza

Según el periodista, la dinastía de la familia Somoza (1934-1979) fundó su propio holding de medios para hacerle frente al poder de La Prensa de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y a la radio Mundial.

Además, se enfrentaron a todos los demás periódicos no somocistas y al creciente periodismo radial que explotó a partir de la década de 1960 del siglo XX en Nicaragua.

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El principal medio de Somoza era el periódico Novedades, fundado en 1937 para divulgar la propaganda del gobernante Partido Liberal Nacionalista, dirigido por parientes de la familia dictatorial. Lo acompañaban el estatal Canal 6, la radio Estación X y una serie de pequeñas emisoras locales, bajo dirección de la Radio Difusora Nacional.

Muere la prensa somocista, nace la prensa sandinista

De acuerdo a la memoria del periodista, tal holding de medios de comunicación fue destruido por la revolución sandinista en 1979. Sin embargo, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) una vez en el poder, “alegremente asumió la práctica somocista de tener sus propios medios para enfrentar a lo que ellos llamaban como prensa contrarrevolucionaria y pro-imperialista”.

“Bajo tal premisa confiscaron radios en todo el país y sobre eso construyeron una red de emisoras bajo la figura de Corporación de Radio Difusoras del Pueblo (Coradep)”, señala Tribuna.

“Y sobre ellas construyeron el Sistema Sandinista de Televisión”, para difundir la versión del FSLN. Incluso, recuerda Tribuna, los sandinistas construyeron el diario Barricada, que era la versión del cubano Granma, sobre las instalaciones y equipos del periódico Novedades de Somoza.

Propaganda en vez de noticias

Junto a Barricada, transmitían la versión oficial la estatal radio La Voz de Nicaragua, la radio Sandino (nacida clandestinamente en los años 70 para difundir la propaganda sandinista) y radio La Primerísima, junto a las demás pequeñas emisoras controladas por el Estado.

Mucho de los mensajes retransmitidos por estos medios, recuerda uno de los periodistas consultados, se fabricaban primero en las oficinas del Departamento de Propaganda y Educación Política. Esta oficina pasó a ser en 1984 en la poderosa Dirección de Agitación y Propaganda (DAP) del régimen sandinista.

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“Después de visitar el país en 1986, Salman Rushdie (escritor y ensayista británico-estadounidense de origen indio) dijo que esa era la peor prensa que había visto en su vida”, recuerda el veterano periodista Tribuna.

Otro tipo de periodistas en el oficialismo

Guillermo Cortés Domínguez fue periodista por 11 años del diario Barricada, órgano oficial de comunicaciones del FSLN. Él confirma que en general el medio era de línea oficialista, pero dentro existían corrientes de periodistas que tenían criterio propio y desafiaban de cierto modo los rígidos lineamientos editoriales del periódico.

“En medio de todo el control político, habíamos periodistas que hacíamos ejercicio de periodismo de calidad y hacíamos eco de las denuncias sociales de la época”, recuerda Cortés, catedrático de periodismo en universidades privadas.

Eso se debía, entre otras cosas, a que muchos de los periodistas que integraban la redacción central no eran jóvenes recién salido de las universidades, sino adultos jóvenes forjados en la guerra civil. Algunos de ellos habían sido exguerrilleros, desmovilizados del Ejército y algunos de ellos tenían estudios superiores y bagaje cultural fuera de Nicaragua.

Censura, cierre, confiscaciones, asaltos

Según los periodistas consultados, en el primer período sandinista (1979-1990), la guerra civil afectó gravemente la libertad de prensa y la libertad de expresión.

“En la década de los 80 la guerra de los sandinistas contra la resistencia definitivamente destruyó a los medios de comunicación: los sandinistas cerraron decenas de radio-periódicos, censuraron a todos los medios, incluyendo a La Semana Cómica (un suplemento humorístico de Barricada) y cerraron por temporadas al diario La Prensa”, recuerda Tribuna.

Esas acciones generaron un tipo de periodismo abiertamente opositor y resistencia: en respuesta a la censura y al cierre y confiscaciones de medios, la resistencia fundó la radio 15 de Septiembre y la radio Impacto. Ambas transmitían desde Costa Rica con repetidoras clandestinas en el centro y norte de Nicaragua.

Barricada era uno de los medios de propaganda del primer período sandinista y terminó en bancarrota en 1997.

1990: fin del periodismo militante

Al perder las elecciones de 1990 el FSLN, todo el aparato de propaganda sandinista y la prensa oficialista o militante se desgranó. Resurgieron los periódicos, se fundaron nuevos medios de comunicación, se restauró la libertad de prensa y libertad de expresión y hubo una explosión de voces de toda ideología en los medios.

“Cualquiera con capital podía abrir su propio medio y no había lío por esa pluralidad política”, recuerda una periodista veterana consultada para este reportaje bajo condición de anonimato, a quien identificaremos como Adriana.

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“La importancia de un medio la imponía el contenido, el rating como le decían las agencias de publicidad”, explica Adriana.

A criterio de Tribuna “la década final del siglo XX y la primera del siglo XXI, también se caracterizó por tensiones entre los gobiernos formalmente definidos como democráticos y el periodismo nacional”.

El “periodismo venadero” se convierte en el nuevo oficialismo

“En parte porque probablemente ningún gobierno de otra época se enfrentó a las críticas descarnadas de los medios como estos tres (Violeta Barrios 1990-1996, Arnoldo Alemán 1997-2001, Enrique Bolaños 2001-2006), sin que hubiera una represión generalizada a la libertad de prensa”, explica.

Pero sí la hubo de manera selectiva, admite Adriana. Recuerda, por ejemplo, que Alemán practicó “el terrorismo fiscal” contra varias empresas mediáticas que le eran críticas a sus políticas de corrupción.

Desde la Dirección General de Ingresos imponían multas y cobros injustificados; Aduana retenía mercancías, mientras la Presidencia alentaba a pequeñas radios y periodistas a cuestionar a los medios críticos.

“A puro billetazo”

“Alemán literalmente compraba a billete limpio periodistas y medios”, denuncia Adriana. “Aquí el fenómeno del venadeo (coberturas periodísticas pagadas) sustituyó al periodismo oficialista; las instituciones otorgaban la publicidad estatal en función de quién ensalzaba más al gobierno”, relata Adriana, experiodista de uno de los periódicos de la época.

Incluso Alemán creó su propio periódico La Noticia, que quebró a los pocos años sin los recursos del Estado a su favor.

La “prensa amigable” de Bolaños

Ella recuerda que Enrique Bolaños, en su lucha contra la corrupción mandó a cerrar radio La Poderosa, una emisora opositora a favor de Alemán, además de multas y cobrar viejas cuentas a otros medios afines al expresidente acusado de corrupción.

“Muchos medios aplaudieron y otros callaron ante esa acción del presidente Bolaños. Era una prensa amigable, casi un oficialismo disfrazado”, cita Adriana.

Para Tribuna “en esos años (1990-2006) apareció una prensa que francamente ensalzaba desde sus imprentas y la señal televisiva”. “A diario personajes desfilaban en esas páginas y pantallas a cambio de pagos a los editores y directores de dichos espacios. Pagaban para que no los enlodaran”, recuerda.

Adriana lo recuerda así: “No iniciaban las conferencias de prensa del gobierno si no estaban los medios mimados del gobierno de don Enrique (Bolaños)”.

Prensa rosa

“En esa prensa todo era color de rosa, Nicaragua iba rumbo al paraíso y los apellidos de los grupos de poder eran publicados una y otra vez, mientras se codeaban con el cuerpo diplomático, los inversionistas extranjeros, los militares y los empresarios”, señala Tribuna.

“Los dirigentes de tales medios formaban parte de tal parafernalia, donde casi no había espacio para la crisis, la pobreza y menos la depredación de los recursos del país”, rememora.

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“Tal práctica también se daba en la década de los ochenta, cuando había disputas por ver quién aparecía a la par del embajador cubano o ruso de turno”, recuerda el veterano periodista.

La venganza contra aquella prensa sandinista

El gobierno de doña Violeta fue la época del crecimiento explosivo de las radios FM en todo el país y de la televisión por cable. Este proceso culminó en los años del gobierno Arnoldo Alemán.

Conforme a Tribuna, el periodismo local creció como nunca en el país, junto a los esfuerzos desde el gobierno y los partidos por cooptar a esos nacientes medios y programas. “Para aplacar a la prensa opositora, encabezada por el diario Barricada, el Canal 4 y Radio Ya, el cardenal Miguel Obando, la empresa privada y el gobierno, se juntaron para evitar que estos medios sandinistas recibieran financiamiento”.

El fin de Barricada

“Barricada murió en bancarrota a inicios de 1997 después que Daniel Ortega, entonces secretario general del FSLN, se la tomara en octubre de 1994.  Ortega y la parte radical del FSLN corrió a todo el staff periodístico que lideraba Carlos Fernando Chamorro Barrios y Xavier Reyes Alba”, señala Tribuna.

Renace el periodismo oficialista

La recuperación del poder en 2006 del régimen sandinista, trajo consigo una nueva oleada de medios y periodistas oficialistas. “Cuando Ortega gana las elecciones con el 38% de los votos, los medios y periodistas sandinistas eran contados con los dedos de la mano”, cuenta el exeditor de un canal de televisión que luego pasó a formar parte de la red de medios sandinistas.

“¿Qué hizo entonces el FSLN? Empezó a adquirir medios de comunicación y con chequera en mano, piratear periodistas de los otros medios”, señala este ex periodista televisivo.

Pirateo de periodistas

“Canal 4, radio Ya, radio Sandino, La Primerísima, unos radionoticieros, unas revistitas sin mayor impacto, era todo lo que tenía el FSLN en 2006”, recuerda este periodista, hoy en el exilio.

“Luego, con la publicidad estatal bajo control, empezó la contratación a granel de periodistas para los nuevos medios que empezaban a crear”, recuerda.

“Gente que le gritaba consignas a los liberales, que llamaban piñateros a los funcionarios sandinistas días antes en un noticiero, aparecían como oficialistas a los pocos días”, cuestiona este exeditor de televisión.

Características del nuevo periodismo oficialista

Para este periodista exiliado, el nuevo periodismo oficialista “es copia al carbón del periodismo militante de los años ochenta, pero sin la trayectoria y formación política de los viejos oficialistas”.

Los periodistas oficialistas han asumido un rol de vocería.

“El nuevo periodismo oficialista es un imperio poderoso en recursos, en medios y en instrumentos tecnológicos, pero es pobre en liderazgo y credibilidad”, observa.

“Mirá el ejemplo de Canal 10: un único medio independiente tiene más credibilidad que las decenas de medios sandinistas”, ejemplifica.

Una nueva cantera

Según el criterio de este periodista, la nueva prensa oficialista ya agotó la cantera de periodistas que había en 2006 y en estos 15 años de gobierno han financiado los estudios de los nuevos propagandistas sandinistas.

“Los periodistas que el gobierno reclutó en 2006 en su mayoría venían de la UCA; los nuevos periodistas oficialistas vienen en su mayoría de la UNAN”, explica.

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“El gobierno hizo un esfuerzo millonario por reforzar la academia estatal como cantera”, observa.

Este nuevo grupo de oficialismo, según el ex periodista en el exilio, “se caracteriza por emitir mensajes fabricados por una matriz sin filtro alguno”.

“No tienen capacidad de investigación o producción periodística propia, tienen debilidades de formación intelectual o ideológica y con una reputación social insalvable”, señala el periodista exiliado.

Rubén Darío y la prensa opositora

Desde el siglo XIX, el mismísimo Rubén Darío cuestionaba este tipo de periodismo ligado al poder político y económico. El 18 de febrero de 1890, en un editorial titulado La misión de la prensa, publicado en La Unión, del cual era director, Darío dejó claro que como periodista sabía la responsabilidad social y ética que el oficio confiere.

“La pluma es arma hermosa. El escritor debe ser brillante soldado del derecho, el defensor y paladín de la justicia”, sentencia Darío.

“Lo que lamentamos es el abuso, el encanallamiento del periódico, la prostitución de la pluma”, dijo y remató: “La prensa de oposición es necesaria en todo país libre”.

Oficialismo y ética

¿Está el periodismo oficialista regido por la ética?

Al respecto el periodista y maestro de la Fundación Gabo, Javier Darío Restrepo, decía lo siguiente: “Los medios, por su propia naturaleza, tienen que ser independientes del poder”.

Sin embargo, una de sus disertaciones más memorables sobre este tema la dio el 11 de febrero de 2011 en la cátedra pública Héctor Abad Gómez de la Universidad de Antioquía de Medellín, Colombia.

Periodismo libre y servicio público

«Mal se puede servir al interés público si el periodista está sujeto a un gobierno, aunque haya gobiernos que se sienten la encarnación y la voz de lo público”.

“Nombrados o elegidos para que fortalezcan y defiendan lo público, los gobiernos sin embargo, no son lo público. Lo público los excede y se convierte en una misión imposible su pretensión de encarnar y dar vocería a lo público”.

“Sería tanto como privatizar, en un gobernante, lo público. Así como ellos no son la patria – porque siempre resultan pequeños frente a la grandeza que encarna la patria- tampoco son lo público”.

“Por eso es necesario para el periodista diferenciarlos y, en consecuencia, servir lo público con independencia respecto del poder».

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