Báez: «No resignarse a los discursos cínicos y mentirosos de los malvados»

El Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Monseñor Silvio Báez, llamó a los creyentes a clamar a Dios para el cese de la injusticia y “la opresión de los poderosos”, sin que exista resignación a los discursos “cínicos” y mentirosos de los malvados.

La homilía de Báez se da en el contexto de los señalamientos del dictador Daniel Ortega, contra la Iglesia Católica, institución que señaló de haberse corrompido y no contar con procesos jerárquicos democráticos.

Tomando como referencia la lectura del libro de Habacuc, Báez se refirió a los tiranos, señalando que la súplica a Dios, en algún momento, logrará silenciar la boca de quienes emiten discursos de odio.

Báez señala que Habacuc denuncia una doble injusticia en la historia. Primero, denuncia la opresión y la violencia de los poderosos, pero, también se refiere a una segunda injusticia: el Señor, el juez supremo, el Dios Santo y Justo, no interviene, parece estar callado y se queda como espectador del sufrimiento sin hacer nada.

“Las palabras que Habacuc le dirige a Dios son fuertes, casi escandalosas. El profeta es un creyente y manifiesta toda su indignidad, no delante de los hombres, sino frente a Dios, orando, quejándose ante él y reclamándole su silencio y su aparente indiferencia”, expresó.

“Habacuc nos enseña, que no podemos ser indiferentes ante los tiranos que imponen su voluntad enfermiza de poder con la fuerza de la represión y la violencia”, añadió.

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«Protestar ante Dios»

Señaló que Habacuc muestra cómo se debe orar y protestar ante Dios.

“Orar es también luchar con Dios en la noche de su ausencia y gritar ante Él rompiendo su silencio. Orar es presentarnos ante Dios llevando en nuestro corazón y en nuestra voz la opresión del pueblo, el sufrimiento de las víctimas y la angustia de sentir que la historia va adelante y siguen triunfando los malvados”, añadió.

Báez señaló que la oración profética consiste en gritar a Dios, a quien no sentimos cerca y que parece indiferente ante la marcha de la historia, pero que sabemos y creemos que nos puede escuchar y atender.

“En los momentos más oscuros y dolorosos, no hay que hundirse en la soledad.  Llegará el momento en que queden silenciadas para siempre las lenguas cínicas de los poderosos arrogantes y mentirosos, llegará el momento en que terminen derrotados quienes se imponen en modo tiránico”, expresó.

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El jerarca afirmó que esperar no es fácil, “porque esperar no es simplemente dejar que las cosas ocurran”.

“La esperanza bíblica es activa. Esperar es colaborar con Dios para que cambie la historia. Mientras tanto, el justo, el creyente, debe perseverar en su justicia, gritando y reclamando ante Dios, pero esperando con fe, sin desesperar, confiado en la fidelidad de la promesa del Señor, pues “el justo vivirá por su fe”, expresó.

El jerarca añadió que el hombre justo grita y reclama ante Dios en la oración, pero al mismo tiempo reflexiona, denuncia, actúa y hace algo.

“La fe no anula ni la razón ni las capacidades humanas, ni nos conduce a desentendernos y dejar todo en manos de Dios. La fe nos da la valentía para denunciar el mal y no resignarnos jamás a la injusticia. La fe nos estimula a reflexionar juntos y ser creativos para buscar soluciones y comenzar a construir nuevas formas de organización social”, añadió.

Dictador arremete contra Iglesia Católica

El pasado 28 de septiembre, el dictador Daniel Ortega Saavedra, acusó al Papa Francisco y a la Iglesia Católica, de ser una “dictadura perfecta”, por la manera en que se eligen los obispos y cardenales, asunto que a criterio del tirano de El Carmen, no es nada democrático, pues se hace «de dedo».

“¿Desde cuando están para hablar de democracia ?¿Quién elige a obispos, a sacerdotes, al Papa? ¿Con qué autoridad moral hablan de democracia cuántos votos tuvo un obispo para ser obispo?”, cuestionó el dictador en un amargado palabrerío durante el acto del 43 aniversario de la sancionada guardia sandinista que le sirve de guardaespaldas para mantenerse en el poder.

En su ataque contra la Iglesia Católica a la que calificó «banda de criminales», Daniel Ortega comparó las elecciones de cardenales y obispos, expresando que “no son democráticas” y que en su lugar son puestos de “dedos”.

“Lo más sano es que presenten a los cardenales que aspiran al papado y sean los católicos del mundo que elijan al papa», sugirió el dictador que le tuvo miedo a unas elecciones reales el año pasado y encarceló a quienes podían ser sus contrincantes.

Recientemente, el Papa Francisco hizo un llamado al dictador Daniel Ortega a que instale un diálogo con las autoridades de la Iglesia Católica en Nicaragua y la respuesta de Ortega fue descalificarlo como autoridad.

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