Báez: «No se construye una sociedad eliminando a quienes no piensan igual»

El Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Monseñor Silvio Báez, afirmó este domingo que no se construye el mundo eliminando a quienes no piensan igual y que los problemas sociales no se erradican excluyendo a los que se expresan de forma diferente.

“No debemos olvidar la condición de hijo de Dios de todo ser humano, independientemente de sus sentimientos, de sus ideas, de su conducta e incluso de sus pecados. Haciendo bajar fuego del cielo, terminaremos ardiendo todos. La rabia, la impaciencia, la intolerancia y la venganza, no producen más que sospechas, resentimiento, enemistad y violencia”, dijo Báez.

El religioso Carmelita, aseguró que en una sociedad sana deben resonar todas las voces y que nadie debe ser acallado por pensar diferente al resto de las personas.

“Quien reprime o encarcela para silenciar a quienes resultan incómodos por su forma de pensar es un enemigo de la vida que expresa su cobardía aplastando las conciencias libres. No nos acostumbremos a ser reprimidos y silenciados. Luchemos para que en nuestro corazón, en nuestras palabras y también en las instituciones sociales, no haya espacio para la intolerancia y la exclusión”, expuso.

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El jerarca aseveró que el gran reto es aprender a aceptar lo diverso desde nuestra propia identidad, dando testimonio de que se puede ser uno mismo sin eliminar al otro.

No hay profecía barata

Báez aseguró que quienes asumen el llamado a la proclamación y del anuncio de la palabra de Dios, tarde o temprano se vuelven incómodos y corren el riesgo de ser rechazados o perseguidos.

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“Por eso algunos piensan que es mejor callarse, que es mejor no buscarse problemas, que es más prudente actuar como si no nos enteráramos de nada y evitar decir cosas que puedan disgustar. Este es el camino más fácil, pero es el que más nos aleja de Dios y de nosotros mismos”, expuso.

El obispo Auxiliar, añadió que muchas veces se olvida que hacer el bien no es para cosechar aplausos y aprobación de los demás.

“Por eso, a veces perdemos la paciencia al ser incomprendidos, nos desanimamos ante el rechazo, deseamos acabar con quien no piensa con nosotros y no acepta nuestras razones”, añadió.

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