Implementación de sanciones y Renacer ha sido deficiente

Senadores pidieron sanciones 01

Cinco meses después de que entró en vigencia la Ley para Reforzar el Cumplimiento de Condiciones para la Reforma Electoral en Nicaragua (Renacer, por sus siglas en inglés), su implementación ha sido deficiente por falta de estrategia que uniforme acciones para debilitar realmente al régimen de Daniel Ortega y provoquen cambios reales, afirmaron expertos el lunes.

Manuel Orozco, analista político, investigador y especialista en migración e integrante de Diálogo Interamericano, dijo durante un conversatorio organizado por el Centro de Investigación Expediente Abierto, que la calificación sobre la implementación de Renacer,  es “D”, es decir, que no ha logrado sus objetivos.

“No hay una revisión de Cafta, no hay un informe sobre el vínculo de Rusia con Nicaragua y a pesar de que la administración Biden, ha dicho que es una prioridad liberar a los presos políticos, hay un contraste muy grande entre lo que se dice y lo que se hace”, señaló.

El 3 de noviembre de 2021, la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos aprobó Renacer con 387 votos a favor y 35 en contra. El 10 de noviembre entró en vigencia al ser firmada por el presidente estadounidense Joe Biden.

La Ley establece que a más tardar 180 días después de su promulgación, el Secretario del Tesoro, en coordinación con el Secretario de Estado y el Administrador de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, enviará a los comités respectivos del Congreso un informe sobre la implementación que incluirá un resumen de cualquier préstamo y asistencia técnica suministrada por instituciones financieras internacionales a proyectos en Nicaragua.

Renacer no tiene como objetivo desestabilizar a la dictadura

Para Orozco, Renacer tiene como objetivo incidir en un eventual cambio de las políticas de la dictadura sandinista, pero no provocar una desestabilización del régimen.

 “El propósito puede ser crear un cambio o incidir sobre ese cambio. El primero puede ser remover a un líder o dictador y el segundo es crear condiciones para que se produzca un cambio de balance en el poder. En el caso de esta ley el objetivo es el segundo, en ningún momento hay intenciones de desestabilizar a un régimen o de remover a un líder, sea un dictador o no”, dijo Orozco.

El especialista consideró que las herramientas que posee la comunidad internacional para lograr cambios o para presionar, pasan por las sanciones económicas y restricciones financieras ante organismos internacionales.

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“El uso de la violencia para restablecer el orden constitucional ya no es una opción. Entonces, nos encontramos en la era de los poderes blandos, usando sanciones económicas, condicionamientos de instituciones financieras, vergüenza político y el uso de medios de comunicación para contrarrestar la desinformación. Esto permite modificar la conducta de un actor que transgrede un régimen democrático”, dijo.

¿Por qué no funcionan las sanciones?

Las sanciones implementadas por Estados Unidos a funcionarios de la dictadura nicaragüense no han obtenido los resultados esperados debido a la falta de seguimiento de la política exterior de la nación norteamericana hacia Nicaragua, según expresaron especialistas.

Erick Olson, miembro del equipo de políticas e iniciativas estratégicas de Seattle International Foundation, señaló que las sanciones son legítimas, siempre y cuando no sean contrarias a fines humanitarios.

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“Las sanciones son legales si se utilizan conforme a las leyes internacionales. Dentro de la ley internacional si se permite usar sanciones de acuerdo a fines humanitarios, pero no se pueden utilizar en contra de niños o personas inocentes”, señaló Olson.

No obstante, según datos de Olson, las sanciones en un 75% no han logrado resultados esperados y señaló que esto se debe a que la mayoría no tienen éxito porque son dispersas y no tienen un fin específico.

“Creo que las sanciones tienen éxito cuando el fin que se busca es bastante limitado y se define un cambio de acción bastante corta”, dijo.

“No se debe usar las sanciones como golpes porque nos hace sentir mejor. Si no tienen un impacto sobre estos actores y no hay cambio en sus acciones, si pueden llegar a ser dañinos a los nicaragüenses”, añadió Olson.

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