El duro trayecto del forzado exilio de la periodista Marisol Balladares y su hija

La periodista Marisol Balladares, excolaboradora de Radio corporación de Nicaragua, se sometió a una dura travesía para llegar a Estados Unidos, en varias ocasiones se expuso al secuestro de los cárteles de la droga, pero logró entrar a la potencia, donde ahora espera una resolución.

La periodista independiente Marisol Balladares, excolaboradora de Radio Corporación, se sometió al duro exilio, forzada por amenazas de secuestro, intentos de asesinato y a la desaparición de su hija, quien también estudió periodismo en una universidad de Managua.

Esta periodista salió del país el pasado 14 de julio, tras no soportar más el constante asedio que la sancionada policía sandinista, le hacía junto a paramilitares que la perseguían donde ella se movilizara.

En un extenso relato que brindó a Café con Voz, en la previa del Día Internacional del Periodista, Balladares manifestó que el trayecto no fue nada fácil, se sometió a extorsiones, miró cara a cara a los secuestradores, pero también vio una luz al final del lunes cuando por fin llegaron a la frontera entre México y Estados Unidos.

“Los asedios, amenazas, intento de homicidio que tuve el 29 de marzo, la guardia orteguista estaba fuera de la radio, al momento de salir recibí el atentado de un paramilitar, los días domingo era una odisea, había presencia de paramilitares, no podía decir nada, ni siquiera en mis redes sociales, mi hija también fue amenazada, había orden de captura de parte del diputado del Caribe por parte del Frente Sandinista, Arturo Valdés, en contra de mi persona y camarógrafo”, indicó.

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Había intención de matar a todo el personal de Corporación

En su relato, Balladares aseguró que hubo una intención de matar a todo el personal de Radio Corporación con el envío del personal del Ministerio de Salud sandinista (Minsa) contagiados de Covid-19, que llegaban con la finalidad de fumigar el área de la radio, pero que al final llegaban a propagar el virus.

Para Balladares, con eso, el régimen buscaba eliminar a las voces criticas que emitían su criterio por medio de las ondas hertzianas de Radio Corporación, resultando muerto el primer periodista independiente por Covid-19, el destacado Gustavo Bermúdez, un veterano comunicador de ese medio de comunicación.

“En Radio Corporación resulté contagiada con Covid-19 porque llegó alguien del Minsa, a supuestamente abatizar, pero no llegaron a eso, yo vi las cámaras de seguridad y no llegaron a nada, contagiaron a Gustavo Bermúdez (Q.E.P.D) y yo me contagié también, llegaron a dejar el virus a la radio, fue planificado, los del Minsa dijeron que me iban a llevar al hospital pero yo no acepté, yo dije que a mi me iban a matar, yo soy muy desconfiada”, manifestó.

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Travesía llena de incertidumbre y desesperación

Esta comunicadora, quien también sufrió intento de homicidio, manifestó su testimonio a Café con Voz y dijo que su frustración la acompañaba de oración a Dios para que protegiera la vida de ella y su hija, que también vivió las amenazas.

“Los paramilitares llegaban a las afueras de mi casa y allí pasaban todo el día, dejé mi casa, mi familia, mi mamá, me dolió muchísimo, no le dije ni a don Fabio Gadea (Dir. De Radio Corporación), no imaginé salir de Nicaragua aquel 14 de julio como a las 10 de la noche, tomé dos mudadas y a mi hija y pagué a alguien para que nos trasladara, logré matar a víboras para sobrevivir, pasar la parte de Nicaragua con militares, fue duro, entramos a Honduras y compramos boletos en Guatemala, pasamos por 130 retenes, entramos Veracruz, Mexico y allí fue duro, no nos retuvieron, mi destino era Estados Unidos”, dijo.

La periodista añade: “La parte del desierto estaba minada de Carteles de la droga, el bus donde íbamos quedó con las ocho llantas ponchadas, el chofer llamó a migración para que nos arrestaran, llegaron y algunas personas que no iban con documentos los apretaron, nos dieron la orden de no bajar del bus por los secuestros, luego llegaron «los pailas» encapuchados, armados y secuestradores, llegó la policía federal, llegó otro cártel de la droga, se llevan a la gente y empiezan a extorsionar a la familia de los secuestrados, pasamos 14 horas encerradas con mucho calor y nosotros estábamos orando para que no nos hicieran daño, le pagamos a la policía municipal para que nos resguardara y llegamos a Monterrey, luego compramos otro boleto para Reynosa, otra zona peligrosa, frontera con EEUU; aparecieron 300 personas con caballo, a cobrar peaje, y si no pagas te secuestran y extorsionan a tu familia, luego pasamos a donde pasa el tren, luego el río bravo, sentía que el corazón se me iba a salir”.

Finalmente, después de horas de desvelo y mala alimentación, Balladares, su hija y otro centenar de inmigrantes lograron pasar a Estados Unidos, donde las autoridades los trasladaron a un puesto migratorio, para después ser retornadas a México por un rebrote de Covid-19 que se había dado en la zona.

“Llegamos a territorio estadounidense, corrimos desde las 12:40 de la noche, llegamos a un lugar cerca de un puesto de migración, llamé a la policía, nos orientaron y llegamos a migración, me identifiqué y le dije por qué estábamos pidiendo asilo, nos mandaron a un cuarto frío, es un congelador, supuestamente para purificar y limpiar virus, no nos permitieron cambiar ropa, luego de tres días nos trasladaron al Paso, Texas, nos mandaron en un avión, esposados de pie y manos, llegamos a la una de la tarde. Estando en Texas se dio un contagio de 700 personas con coronavirus, empezaron a sacar gente, había una resolución 42 en el que dijeron que no iban a dejar entrar a nadie, y que no íbamos a pasar de México, estuvimos con NAHRA, pero luego llamamos a un programa que ayuda a personas que están en estas condiciones”, indicó.

Cocina donde preparaba sus alimentos en un refugio en México, cerca de Estados Unidos.

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Mantendrá su compromiso de informar

Al concluir, la periodista resaltó que, aunque el régimen de Daniel Ortega haya apostado por eliminarla y despatriarla, seguirá informando de lo que acontece en Nicaragua en torno a las violaciones de derechos humanos en el Caribe nicaragüense, en especial con su etnia Miskito.

“No van a poder silenciar a la prensa independiente, no me van a callar porque seguiré desde mis plataformas, están patinando sobre mojado, hay más de 1,500 Miskitos exiliados debido al ataque de los colonos, porque están armando a retirados del ejercito para robas tierras, la silla eléctrica sería poco para estos criminales”

También, señaló que no cree que Radio Corporación llegue a finales de ese año al aire, por presiones del régimen de Ortega en querer silenciar a ese medio de comunicación

“Si en los años 80 Daniel Ortega mandó a matar a miles de Miskitos, están dispuestos a hacerlo ahora, no creo que Radio Corporación llegue a diciembre, pero ojalá que esto llegue a un final, mi lógica dice que en diciembre ya no estará la radio, pero con la ultima carta de amor publicada por don Fabio Gadea en en diario La Prensa, revela que están bajo presión”

Marisol forma parte de los más de 30,000 nicaragüenses que han decidido buscar protección internacional en Estados Unidos, de acuerdo con la organización Nicaraguan American Human Rigth Alliance (Nahra), aumentando la cantidad de solicitudes de asilo hasta en un 660% en comparación con otros años.

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