“La Iglesia Católica no se va a callar por más que la amenacen”, dice Monseñor Carlos Avilés

El vicario de la Arquidiócesis de Managua y el coordinador de la Comisión de Justicia y Paz, Monseñor Carlos Avilés, habló en Café con Voz de las dos pandemias que están azotando a los nicaragüenses, pero ante eso; la Iglesia Católica seguirá dando esperanza a sus fieles y denunciando las violaciones de derecho humanos, refirió.

El Vicario del Arzobispado y presidente de la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua, Monseñor Carlos Avilés, manifestó que la Iglesia no puede callar por más amenazas que se hagan en su contra, pues es la que ha estado siempre cercana al pueblo desprotegido, asesinado y desterrado, y en medio de las dos pandemia que afectan al país: La del Covid-19 y la de la represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

“Siempre va a haber alguien que diga la verdad en nombre de Jesucristo, del Evangelio, no creo que callen a la Iglesia, callarán a algunos miembros pero no a todos, siempre habrá un profeta, como Iglesia, nosotros procuramos acompañar al pueblo De Dios, que es la mayoría de los que están sufriendo, son miembros de nuestra Iglesia, nosotros vamos a seguir caminando como patriotas, buscando la mejor educación, salud para nuestro país; es nuestro objetivo y no lo vamos a dejar”, dijo Avilés en Café con Voz. 

Entre las verdades que no pueden callar, Avilés mencionó la grave situación del Covid-19. “En las escuelas parroquiales se ha aumentado el contagio de las personas contagiadas, en nuestras iglesias también, es el mayor numero que el año pasado, es un indicativo claro que la pandemia está fuera de control”, resaltó el religioso.

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo han señalado a todo aquel que se atreva a dar otras recomendaciones y cifras en relación a la pandemia, como de mentirosos, incluso, ha quitado personería jurídica a oenegés que velaban por la salud y ha amenazado a epidemiólogos y médicos independientes de quitarles su licencia de operación si siguen contradiciendo los bajos porcentajes de muertes y contagios, que según la dictadura, se están dando en Nicaragua.

Al contrario, en vez de tomar medidas para evitar la propagación de la pandemia, Ortega y Murillo no esclarecen la situación del coronavirus en el país, han denunciado entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

También, han convocado a miles de actividades políticas, religiosas y sociales, y hasta ha creado réplicas de santos, a pesar de la advertencia De la Iglesia Católica de evitar los contagios y de suspender las procesiones y fiestas patronales de cada municipio.

Monseñor Avilés considera que detrás de esas acciones, hay intereses económicos y de demostrar que en Nicaragua todo avanza bien. “Hay gente que tiene otros intereses económicos de ir a vender a las procesiones que la Iglesia ha cancelado, esa gente no oye, esa gente no trabaja con la Iglesia, van a su ritmo, no van con la evangelización de la Iglesia”, manifestó.

La Iglesia Católica de Nicaragua se ha convertido en una tribuna, donde los nicaragüenses acuden para recibir la guaina espiritual, pero también social, ante el interés del dictador Daniel Ortega de acallar cualquier voz disonante a su discurso de que en este país todo avanza bien.

Como en la época donde se ejercía en periodismo de catacumbas, durante la dictadura de la familia Somoza de 42 años (1937-1979), las iglesias Católicas nuevamente alertan a los nicaragüenses de las violaciones a los derechos humanos de los ciudadanos y el avance de la segunda pandemia que ha quitado la vida a miles de nacionales, el Covid-19.

Y es que, el afán del régimen sandinista ha sido descabezar a todos los opositores, incluyendo a la prensa independiente, que en su mayoría trabaja desde otros países para informar lo que acontece desde adentro del país gracias a la colaboración de periodistas que, bajo el anonimato, fungen como corresponsales. La Iglesia Católica ha denunciado estas y otras anomalías, aunque es la única a la que la dictadura de Daniel Ortega no se ha atrevido a tocar, sino solo amenazar y ofender.

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Iglesia no teme ante los atentados del régimen

Por otro lado, en la entrevista de Avilés a CCV, dijo que ante las constantes acusaciones de la dictadura de Ortega y Murillo, en las que señala a los obispos y sacerdotes de haber liderado las protestas y hasta de haber asesinado a nicaragüenses, el pueblo conoce la verdad y que no temen ante esas calificaciones.

“En los discursos, ellos (Ortega-Murillo) se dirigen a sus seguidores, el pueblo sabe la verdad, tratan de que nosotros caigamos en el juego, le hablan a sus partidarios y seguidores, que le crean, yo no hago caso a eso, porque muchas veces son cuestiones fuera de la realidad del problema social de la patria”, dijo Avilés.

Asimismo, agregó que, “me parece que hay un juego mediático, quieren intimidar, no nos atemorizan, puede ser que en algún momento alguien se atemorice, nadie se ha ido del país de nuestros párrocos, salvo a alguno que han ido a estudiar, hay que ser prudente, decimos la verdad pero seguimos con nuestro objetivo e idea clara de la evangelización, allí es donde caminamos”.

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Silencio de obispos, sería pecado de omisión 

Este sacerdote reiteró el comunicado emitido por la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua en el que señalan que en Nicaragua no hay condiciones para que la gente elija al candidato de su preferencia en las elecciones generales programadas para noviembre de este año y en el que el régimen de Ortega ha descabezado a los opositores con gran nivel de aceptación que pretendían competir contra él.

Asimismo, la Iglesia Católica de Nicaragua sostiene que con presos políticos tampoco pueden haber condiciones para elegir democráticamente a un gobernante, por lo que seguirán instando a que se restablezca el derecho a elegir y ser electo, así como la institucionalidad en el país, esperanzando a los nicaragüenses por medio de la oración.

“La comisión de Justicia y Paz expresa lo que está pasando en Nicaragua, con la detención de opositores, las pocas condiciones electorales, ¿qué sentido tienen las elecciones?; esperamos en Dios que los organismos internacionales y nacionales encuentren una salida a la crisis profunda de nuestra patria, ante la migración no queremos caer en la desesperación, tenemos que inyectar la esperanza, en eso juegan un papel muy importante los medios de comunicación”

Finalmente, Monseñor Avilés espera que los Obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua se pronuncien antes de las elecciones consideradas una “farsa electora”, para guiar al pueblo, así como sucedió antes del día de la verificación ciudadana, donde más de dos millones y medio de nicaragüenses acudieron a los centros de votación, a cerciorarse que estaban aptos para ejercer su derecho al voto.

 Avilés sostiene que el silencio de los obispos, será un pecado de omisión ante lo que ocurre en Nicaragua, por lo que dijo esperar que los jerarcas guíen a los nicaragüenses.

“Tiene que haber una voz de los Obispos, sería un pecado de omisión si no se dice una palabra al respecto, nosotros invitamos a las personas a participar en cuestiones sociales, esa verificación que hubo fue un plebiscito, ahora en unas elecciones fallidas, hay manera de expresar los sentimientos de uno, espero que la Iglesia de una voz al pueblo”, señaló.

En los años 80, el régimen sandinista tuvo relaciones conflictivas con la Iglesia Católica, cerrando medios de comunicación católicos, expulsando sacerdotes extranjeros, levantando montajes de índole personal contra sacerdotes, como ocurrió con el Padre Bismark Carballo, a quien fotógrafos oficialistas lo captaron desnudo en un operativo realizado por la seguridad del Estado sandinista. 

Cuando Ortega pretendía regresar al Poder, pidió perdón por estos hechos y dijo que no se repetirían, usó como amuleto al fallecido Miguel Obando, Cardenal de Nicaragua; pero a raíz de las protestas de abril de 2018, arremetió contra los prelados y la Iglesia Católica, acusándolos de terroristas y de querer dar un golpe de Estado en contra de la dictadura. 

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