“Ningún fracaso debe quitarnos la esperanza de nuevo horizonte”

Monseñor Silvio Báez, Obispo Auxiliar Arquidiócesis de Managua


Ante los fracasos de la vida, es indispensable volver los ojos a Jesús, escucharlo y echar nuevamente las redes con esperanza y confiando en su palabra, refirió este domingo el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Monseñor Silvio Báez, en su homilía dominical desde la Iglesia Santa Aghata, en Miami, Florida.

“La fe en Jesús no elimina las travesías difíciles, las noches inútiles y las redes vacías. Siempre habrá momentos de cansancio y de oscuridad, de frustraciones y de tristeza, pero con él no quedaremos nunca con las manos vacías, el rostro triste y el corazón amargado por la desilusión”, señaló Báez.

El jerarca católico en el exilio, expuso que existen fracasos en la lucha por construir sociedades justas y democráticas y que a veces, se ha pagado un alto precio para conseguirlas.

“Cuando las fuerzas tenebrosas de los poderes tiránicos parecen triunfar, es fácil sucumbir a la tentación de acomodarnos al sometimiento, resignarnos a “la nada” y a “la noche”, abandonar la lucha y sentirnos derrotados”, dijo.

Báez hizo referencia a este fracaso, meditando el evangelio de este domingo, que narra la pesca infructuosa de los discípulos, quienes nuevamente fueron enviados por Jesús, en plena luz del día, a hacerse a la mar, obteniendo tal cantidad de peces que se rompían las redes.

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“Lo que ocurrió a Simón Pedro y a sus compañeros aquella mañana en el lago, nos enseña que cuando confiamos en Jesús ningún fracaso es definitivo. Lo peor que le puede ocurrir a un pueblo es pensar que ya no se puede hacer nada. Si confiamos en Jesús, siempre se podrá hacer algo. Tarde o temprano se abren nuevos horizontes de libertad para los pueblos sometidos”, añadió Báez.

Jesús llama a convertirnos en “pescadores de hombres” para llevar esperanza

El Obispo también exhortó a los nicaragüenses a seguir el llamado de Jesús, de convertirse en “pescadores de hombres”, constructores de sociedades justas.

“Pescar no es capturar, sino rescatar. Ser “pescador de hombres” es buscar a los alejados de Dios para anunciarles una nueva vida y ofrecerles la luz y la compasión del Señor”, explicó.

“Ser “pescador de hombres” es también ayudar a vivir con dignidad, levantar a quien está caído e infundir esperanza a quien ya no encuentra razones para vivir. Ser “pescador de hombres” es ser solidarios con los pobres, las víctimas y quienes más sufren, luchando para que puedan salir de las tinieblas de la opresión y del mar de las lágrimas y del dolor”, añadió.

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