Báez: “Los regímenes totalitarios no soportan las ideas y las voces que los cuestionan”

El obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio José Báez, dijo el domingo que ante los regímenes totalitarios, que no soportan a las voces que los cuestionan y que actúan con violencia para imponerse, se debe reaccionar con dignidad, racionalidad y resistencia, sin doblegarse ni perder el ánimo.

En su homilía de domingo, desde la iglesia Santa Agatha en Miami, habló del profesta Amós, enviado a la sociedad del reino del Norte, un sitio que adolecía de graves problemas sociales y donde dedicó a predicar en nombre de Dios las exigencias de la justicia.

Báez explicó que el profeta Amós a la luz de la alianza y de la ley del Señor, denunció como un escándalo a los ojos de Dios la riqueza acumulada por los poderosos y la crueldad con que trataban a los pobres, desenmascaró a los jueces que usaban el derecho para hacer pasar por legal lo ilegal y denunció el culto religioso hipócrita que servía para justificar la opresión de los pobres.

“Muy pronto el profeta Amós se volvió incómodo, a tal punto de que el sacerdote Amasías, del santuario de Betel, y el rey Jeroboam, se confabularon para deshacerse de Amós decretando su expulsión, pues lo llegaron a considerar un peligro para la estabilidad del reino”, dijo el obispo Báez.

“Los regímenes totalitarios no soportan las ideas y las voces que los cuestionan”, afirmó Báez que vive un exilio forzado producto de la persecución política del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. https://cafeconvoz.com/2021/07/06/el-papa-acepta-renuncia-de-obispo-mata-en-un-abrir-y-cerrar-de-ojos/

Usan fuerza, mentira y represión, pero hay que saber resistir

“Por eso, temen a los profetas y a los pueblos que escuchan a los profetas. Estos regímenes no conocen más razón que la fuerza de la mentira, la represión y la violencia. Frente a esta dinámica de la brutalidad, hay que reaccionar con la dinámica de la dignidad, la racionalidad y la resistencia”, recomendó el obispo Auxiliar.

“No hay que temer, ni doblegarse, ni perder el ánimo. Hay que confiar siempre en el poder de la razón y de la palabra, hay que creer en la fuerza de la verdad y de la justicia. No hay que olvidar que Dios está siempre de parte de quienes aman la verdad, denuncian la injusticia y defienden a los indefensos”, sostuvo.

El uso de la religión de parte de los déspotas

Asimismo añadió que “los regímenes totalitarios de ayer y de hoy siempre han buscado el apoyo de la religión. El sacerdote Amasías representa la tentación de la religión de todos los tiempos: ponerse de parte de los poderosos para gozar de privilegios, callar ante sus atropellos criminales y hasta aliarse con ellos para expulsar a los profetas”.

Amós, por su parte, agregó Báez, representa a la religión profética, que no pretende quedar bien con todo el mundo y solo rinde cuentas a Dios. “La religión profética es cercana y solidaria con los últimos, los pobres y las víctimas, dispuesta siempre a denunciar todo lo que se opone al proyecto de Dios. Los profetas continuarán siendo enviados al exilio o incluso perdiendo la vida, pero su voz y su testimonio permanecen, pues, como dice san Pablo, ‘la palabra de Dios no está encadenada’”.

Amós no se victimizó, siguió haciendo su labor profética

Báez dijo que el profeta Amós, fue expulsado del país por su labor. “En aquella sociedad, como en todas las sociedades totalitarias, la primera ley que hay que observar es la sumisión al poder y la práctica del silencio cómplice. Quien no lo hace, es eliminado”, dijo. 

Pero, señaló el obispo Auxiliar, Amós no discutió con el sacerdote que lo mandaba fuera del lugar, ni se victimizó quejándose por la decisión. “El profeta sirve a Dios con dignidad y se mantiene firme aun en los momentos más inciertos. Amós solo recuerda que él no ha vivido de la profecía, sino que ha cumplido una misión de parte de Dios.

“Yo no era profeta, ni hijo de profeta, sino cuidador de ganado y cultivador de higos. El Señor me llamó de en medio del rebaño y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel” (Am 7,15). He allí el misterio del profeta. Habla porque Dios le ha pedido hablar. El profeta ve la historia con los ojos de Dios y no puede callar sus exigencias. “Al final, Amós tiene que irse. Pero antes cumplió su misión con fidelidad”, dijo Báez.

La experiencia de Amós, explicó el obispo Auxiliar, es la experiencia de tantos profetas de hoy, que defienden la dignidad humana y señalan las grandes injusticias de los sistemas corruptos y violentos. “Acaban asesinados, en la cárcel o en el exilio”, indicó.

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