Daniel Ortega garantiza el poder por división opositora, sin elecciones libres y lealtad de las armas

Daniel Ortega

La dictadura de Daniel Ortega, se mantendrá en el poder gracias a la división de la oposición, con  elecciones que no cumplirán con los estándares internacionales y respaldado por la fidelidad de las armas que le garantizan militares de alto y medio rango a los que ha favorecido con concesiones económicas.

Esas son las consideraciones de The Economist Intelligence Unit, EIU, publicadas el 27 de enero en las cuales afirma que el dictador Ortega y su consorte Murillo, permanecerá en el en el poder, incluso con un reducido apoyo de la población al Frente Sandinista, cuyas raíces son de “un autoritarismo creciente”.

El análisis de EIU, señala que Ortega desde que volvió al poder el 2007 ha utilizado el poder legislativo del FSLN, donde ha impuesto una mayoría, para eliminar los límites del mandato presidencial, darse más prerrogativas como la reelección indefinida y reforzar el aparato de seguridad estatal.

“La influencia prácticamente ilimitada de Ortega sobre las instituciones estatales le ha permitido mantenerse en el poder, a pesar de una crisis política que se inició en abril de 2018 tras un levantamiento público contra su gobierno”, dice el documento.

The Economist Intelligence Unit es la división de investigación y análisis de Economist Group que brinda servicios de pronóstico y asesoramiento a través de investigación y análisis, como informes mensuales de países, pronósticos económicos de países quinquenales, informes de servicios de riesgo país e informes de la industria. La EIU proporciona análisis de países, industrias y gestión en todo el mundo e incorpora la antigua Business International Corporation , una empresa del Reino Unido adquirida por su empresa matriz en 1986.

Panorama electoral sombrío

El análisis sobre Nicaragua de la EIU del 27 de enero, señala que la oposición se ha tratado de organizar en la Alianza Cívica, la Unidad Nacional Azul y Blanco; y la Coalición Nacional, pero las diferencias han prevalecido.

Asimismo señalan que la agitación política nacida con el estallido social de abril de 2018, junto con una serie de sanciones financieras internacionales, provocó una fuerte contracción económica. Aunque esta presión inicialmente llevó al régimen de Ortega a la mesa de negociaciones con el Alianza Cívica, los intentos de un diálogo nacional fracasaron rápidamente.

“Con las perspectivas de un compromiso político cada vez más sombrías, la oposición ha cambiado sus esfuerzos para montar un desafío creíble al FSLN en las elecciones presidenciales y elecciones legislativas”, dice EIU

De igual manera indican que las encuestas de opinión apuntan a que existe una creciente insatisfacción con el FSLN impulsado por la mala gestión del gobierno del brote de coronavirus (Covid-19), así como preocupación por el deterioro de la situación económica y la creciente inseguridad pública; y que las posibilidades de la oposición aumentan en relación a el malestar de la población de cara a la dictadura.

Pero ni siquiera la unidad de la oposición es una garantía, de acuerdo al análisis.  “Incluso si la oposición logra unirse y pasar a la boleta electoral, es poco probable que compita en elecciones libres y justas. Desde mediados de octubre de 2020, la Asamblea Nacional ha aprobado una serie de leyes diseñadas para sofocar la participación política”, se lee en el documento.

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Las presiones económicas y el papel de las armas

La EIU avizora que en caso de una escalada significativa de presión política o económica, el control de Ortega sobre el poder estará determinado por el papel de las fuerzas de seguridad. “El presidente ejerce actualmente control total sobre la policía y fuerte influencia sobre los militares. Los militares más veteranos los oficiales han sido apaciguados con acceso a activos comerciales y los ingresos derivados de estos”, dice el análisis.

A la vez, los analistas de EIU, indican que Ortega ha utilizado la participación activa de las fuerzas policiales para acabar con cualquier insurrección cívica, cimentar la cohesión institucional alrededor de su régimen e infundir temores de represalias si la oposición llegase a alcanzar el poder.

“Hasta ahora esto ha sido suficiente para asegurar la lealtad de las fuerzas de seguridad, pero existe un alto riesgo de fracturas dentro del régimen si las condiciones económicas o políticas empeoran radicalmente”, considera EIU.

Reloj electoral y la probabilidad de reformas

Al referirse al proceso electoral de noviembre, el análisis indica que Ortega puede hacer “modestas concesiones” sobre la reforma electoral en un intento de legitimarlas a nivel internacional, pero que lo más probable que “sean superficiales”, ya que el FSLN mantendría el control sobre el Consejo Supremo Electoral, el poder judicial y otras instituciones importantes.

Relaciones Internacionales y las sanciones

EIU  señala que el principal desafío de la política exterior de Nicaragua, será lo relacionado a los lazos con Estados Unidos, que a pesar de la tirantes mantendrá vigente el tratado de libre comercio DR-Cafta.

Sin embargo, el análisis dice que las tensiones diplomáticas continuarán mientras no se resuelva el prolongado conflicto político de Nicaragua.

“Habiéndose mantenido firme ante una letanía de denuncias sobre sanciones impuestas por la administración del presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, el gobierno de Ortega buscará reiniciar Estados Unidos-Nicaragua relaciones bajo la administración dirigida por el presidente entrante, Joe Biden”, afirma.

“Sin embargo, seguimos escéptico de que las próximas negociaciones bilaterales produzcan ese resultado. Esfuerzos estadounidenses para promover la democratización en Nicaragua han disfrutado típicamente del apoyo bipartidista en los Estados Unidos, y Es probable que esto continúe bajo la administración de Biden. Por su parte, no esperamos los sandinistas a aceptar cualquier reforma política que les obligue a ceder su casi absoluta control sobre las instituciones estatales”, concluye el análisis de EIU publicado el 27 de enero.

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