«La 300» descrita por un excarcelado político

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En el año 2001, tanto el Ministerio de Gobernación como el Sistema Penitenciario, plantearon construir una galería de máxima seguridad, a través del proyecto «Reemplazo y ampliación de los sistemas de seguridad en el Centro Penitenciario de Tipitapa», según el portal de licitaciones públicas, donde se expuso la vulnerabilidad del penal en ese entonces. La idea se materializó en 2014 y se le llamó Galería 300. Los reos le llaman simplemente «La 300». (END 17-May-2019)

Cortesía: END

Por Ricardo Baltodano, excarcelado político


Ahí se encuentran como Presos Políticos, Carlos Bonilla (El Conejo), Kevin Solis, Jaime Navarrete, 9 del Caso 19 de Julio del 2014: Eddy Antonio Gutierrez Delgadillo, Walter Balmaceda Ruiz, Wilfredo Balmaceda Castrillo, Jairo Obando, Leonel Poveda, Rosendo Antonio Huerta, Jose Oliver Meza Raudez, Zacarías Cano Angulo, Jose Ricardo Cortes Davila, Marvin Vargas (el Cachorro). 

Nombrada oficialmente como la Dirección de Máxima Seguridad (DMS) y bautizada por los presos como «La 300», son 150 celdas para 300 presos. Celdas de 2.2 metros de frente por 3.2 metros de fondo, incluye dos camastros, uno sobre otro, una pila para agua, un hoyo para “Pon Pon”, un diminuto lavandero a unos cinco centímetros del “Pon Pon”. Uno lava sus pocos trastes, su única cuchara y su único vaso a la orilla del hoyo, y si se te resbala la cuchara o el plato, tenes dos opciones te quedas sin ellos o metes la mano para sacarlos. 

Con dos ventanitas de 15 x 15 centímetros a una altura de 2 metros por lo menos, para ver por ellos hacia afuera hay que subirse al “Pon Pon”. Esa altura de ventanas está prohibida por la ONU. La Puerta frontal es forrada con láminas de hierro, también prohibidas, porque dice Naciones Unidas que deben ser de barrotes para permitir la circulaciòn de aire y luz. Se trata de celdas que son semi oscuras y el aire circula con dificultad, el calor casi siempre es tremendo y hay que pasarse soplando todo el dia.

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Son similares a las bóvedas funerarias todas de cemento, y aunque son nuevas, construidas por el dictador en el 2014, las celdas de «la 300» están mal hechas, mal acabadas, con el cielo raso desvencijado, el piso parcialmente descascarado, normalmente sin luz eléctrica y los presos nos acostumbramos a convivir con la oscuridad en la noche o una luz tenue durante el día. Unos meses después que llegamos, les colocaron una alambre guindado y una bujia, pero tampoco la usábamos, porque el calor no nos lo permitía. 

Todos los Presos repiten que alguien se hizo millonario cuando se mal construyó “La 300”. Y el Sistema Carcelario, es arbitrario para todos, y para los presos políticos, se agravó, porque no teníamos derecho a salir al pasillo, prohibido tener papel, prohibido escribir, prohibido leer periódicos. Esto último era para los presos políticos y  los comunes también, es más a estos últimos les prohibieron hablar con nosotros. 

Casi todos los meses, no tuvimos derechos a sol, los últimos meses salimos una hora a la semana, en dos salidas de media hora. Pésima atención médica para todos, hay presos que les quitaron la dentadura, a sus 30 o más años, porque solo los llevaron para que se las saquen cuando ya no soportan el dolor. !AQUÍ NO VALEMOS NADA repiten todos los presos.Y las ventanitas frontales permanecieron cerradas para el 99% de los presos Políticos, hasta que la Cruz Roja Internacional llegó y las abrieron los carceleros arrechos y con el dolor en su alma, estaban perdiendo uno de sus castigos preferidos, estaban perdiendo algo de su poder arbitrario. 

Con la llegada de la Cruz Roja Internacional, también tuvieron que guardar y desaparecer los GRILLETES, que nos ponían a todos, cuando salíamos a alguna lado, a traer el paquete de los lunes o ir al puesto médico y hasta cuando nos llevaron a sol.

Por eso y por muchas cosas más, hay que liberar a los presos políticos, valorar y reconocer el daño que el Estado de Nicaragua le ha hecho a centenas de jóvenes y adultos que han estado y siguen, encerrados en esas ergástulas. 


El estado ha violado y sigue violando sus propias leyes y los presos comunes son también víctimas  que deben ser resarcidos por los tratos crueles, inhumanos y degradantes a que siguen siendo sometidos. 

En una de esas celdas, de «la 300» pasé seis meses Con William Balmaceda (GOKU) y compartí Módulo con Jaime y Julio Ampie, con Chester Membreño, Jhont Amort, Nardito Sequeira, Domingo Lacayo, Edwin Carcache, el Viper, Francisco Sequeira, Yubrank Suazo, Levis Rugama, Allan Castillo y el musical de Lenin Salablanca. Con el sebaqueño Guillermo Tinoco, con Winamba Gamez y, Panchito Hernández y otros que en estos momentos se me olvidan. Hace un año salí de ahí, gracias al pueblo de Nicaragua aguerrido y combativo, a la Alianza Cívica, a la UNAB, a la Comunidad Internacional, a mi querida familia, todos nunca dejaron de gritar y repetir que debíamos ser libres. HOY SEGUIMOS LUCHANDO PARA QUE NO HAYA MÁS PRESOS POLÍTICOS EN NICARAGUA

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