Policía sandinista cumple 41 años, desnaturalizada y deslegitimada

Policía sandinista

Managua, 5 sep (EFE).- La Policía sandinista llega a su 41 aniversario de constitución en sus horas más bajas, sancionada por Estados Unidos, y señalada de ser utilizada por la dictadura de Daniel Ortega como «brazo represor».

Dirigida por Francisco Díaz, un exguerrillero y fundador de la Policía, y consuegro de Ortega, ese cuerpo ha pasado de ser una institución con prestigio a una completamente «deslegitimada», según valoraron a Efe dos reconocidos expertos nicaragüenses en temas de defensa y seguridad.

La Policía llega «desnaturalizada y deslegitimada» a los 41 años de su fundación, señaló Roberto Cajina, consultor civil en seguridad, defensa y gobernabilidad democrática.

«Realmente ya perdió su carácter de institución estatal nacional y ha abandonado sus funciones más importantes, que son la de proteger la vida, la integridad física, y el bienestar de los ciudadanos», dijo, por su lado, Elvira Cuadra, investigadora especializada en temas de defensa y seguridad.

SU PROFESIONALIZACIÓN

El cuerpo policial fue fundado el 5 de septiembre de 1979 con el nombre de Policía Sandinista, raíces que mantiene fuerte ahora siendo un instrumento de represión del régimen.

Se formó en sustitución de la Guardia Nacional, a raíz del derrocamiento del dictador Anastasio Somoza Debayle.

Desde su fundación y a la fecha, la Policía ha tenido «un lamentable derrotero porque nació como una institución bajo la sombrilla del proyecto de la revolución, que, en ese momento, se consideró un cambio político importante para el país», explicó Cuadra.

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En medio de las dificultades, esa institución logró ganar confianza y respeto de la ciudadanía «en la década de los 90, sobre todo a partir de que realizó un proceso de profesionalización y modernización que alcanzó una enorme legitimidad dentro» y fuera del país, apuntó la experta.

Los niveles de confianza que la Policía tenía eran «envidiables» por cualquier cuerpo policial en América Latina. Sin embargo, a partir de 2007, con el retorno del dictador Ortega al poder, la institución comenzó a sufrir un proceso de transformación hasta el punto que tiene en este momento, indicó.

INVOLUCIÓN DE LA POLICÍA SANDINISTA CON ORTEGA

«Primero hubo un proceso de cooptación acelerado a través de prebendas, construcción de relaciones personales, influencias y una serie de cosas más que fueron comprometiendo particularmente a la alta oficialidad», anotó.

Y a partir de 2014 se construye un marco jurídico en el que el cuerpo policial «se subordina totalmente y de manera discrecional» a las órdenes del dictador, observó.

«De allí, sobre todo a partir del 2018, la Policía se ha convertido realmente en un aparato de represión», anotó Cuadra.

Es un aparato que está allí estructurado, pero «ya no se le puede considerar una institución estatal de carácter nacional», valoró.

SU PRIORIDAD ES PARTIDARIA

Para Cajina, la Policía sandinista ha perdido la naturaleza con la que fue creada porque «ha dejado de cumplir con las funciones» que la Constitución y la Ley le establecen, fundamentalmente, garantizar la seguridad de los ciudadanos y sus bienes.

Su misión primera ahora, e incluso desde antes de la crisis iniciada en abril del 2018, «es garantizar la seguridad del régimen sandinista», aseveró.

Por tanto, según Cajina, la Policía se encuentra «deslegitimada porque la institución que una vez gozó de amplia legitimidad social ahora es repudiada por la ciudadanía por su conducta criminal en la represión de las movilizaciones cívicas y pacíficas de miles de ciudadanos que demandaban el fin del régimen» y que dejaron cientos de muertos.

«Ha perdido la poca credibilidad que tenía ya que desde antes de la crisis la ciudadanía desconfiaba de la Policía y ello explica la reducción de las denuncias de la población víctima de diversos delitos, especialmente robos con intimidación», apuntó.

EE.UU. DICE QUE POLICÍA SANDINISTA ES UNA HERRAMIENTA DE ORTEGA

Para Estados Unidos, cuyo Departamento del Tesoro la sancionó en marzo pasado, la Policía es utilizada por Ortega como «herramienta en su violenta campaña de represión sobre el pueblo nicaragüense».

Washington, que acusa a ese cuerpo policial de usar «munición contra manifestantes pacíficos y de ser partícipes de escuadrones de la muerte; además de llevar a cabo asesinatos extrajudiciales, desapariciones y secuestros», ha sancionado a la plana mayor de la Policía, cuyos jefes estuvieron entre los que fundaron esa institución.

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Los organismos humanitarios nicaragüenses también han criticado al cuerpo policial por permitir la participación de civiles armados afines a los sandinistas, en su mayoría encapuchados, para atacar a los opositores en el marco de la crisis de 2018.

Además, la señalan de estar alineada políticamente con Ortega, quien desde que retornó al poder en 2007 le ha recordado al Ejército y a la Policía sus orígenes sandinistas.

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