Continúan profanaciones a templos de Nicaragua

profanaciones a templos

Los enemigos de la Iglesia católica en Nicaragua continúan los las profanaciones a templos y manifestando su odio contra la institución religiosa a la cual el régimen de Daniel Ortega le declaró la guerra desde el 19 de julio de 2018, al señalarla en plaza pública de golpista y satánica.

El fin de semana, sujetos aún desconocidos incendiaron el árbol y destruyeron la imagen de Santa Rita, en Teustepe, según denuncia del padre Guillermo Blando, párroco de ese municipio de Boaco.

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“Estamos consternados por esta profanación a la venerada imagen de Santa Rita que fue destruida por enemigos de nuestra santa Iglesia católica; el árbol donde ella hizo su aparición hace más de 200 años fue quemado parcialmente. Esto es muy triste porque estamos llegando a niveles altos de odio contra la Iglesia”, explicó preocupado el sacerdote, Guillermo Blandón, párroco de Teuspete.

Desde hace más de un mes, templos y parroquias católicas de Nicaragua además de sufrir el asedio policial y paramilitar, también han sido victimas de profanaciones a sus veneradas imágenes, entre otros objetos religiosos que se usan para las celebraciones litúrgicas.

“No creo en la policía ni en la justicia”

El párroco de Teustepe aseguro que no ha interpuesto ninguna denuncia sobre los daños a la imagen y al lugar de las apariciones, simplemente porque no cree en la Policía sandinista ni en la justicia en Nicaragua.

“No voy a perder mi tiempo, todo se lo dejamos a Dios”, reaccionó el sacerdote al ser consultado sobre el incidente.

La parroquia de Teustepe, Boaco, pertenece a la Diocesis de Granada y de acuerdo al padre Blando, el obispo de esa diócesis, monseñor Jorge Solórzano, ya ha sido informado de lo sucedido.

El pasado 31 de julio, la capilla de la Sangre de Cristo ubicada en Catedral Metropolitana de Managua fue calcinada, luego que un individuo aún desconocido, manipulara un artefacto explosivo. Aunque la Policía del régimen en sus investigaciones concluyó que se debió la explosión por “acumulación de vapores”, el arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes, desde el momento de los hechos lo calificó como un atentado terrorista planificado.

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