“Llanto y clamor de justicia continúa”, dice Monseñor Báez

El obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio José Báez, afirmó que los nicaragüenses conmemoran el Día de la Madre, con el llanto y clamor de justicia, salido del corazón y la garganta de mujeres que perdieron a sus hijos como producto de la masacre ordenada el Día de las Madres del 2018, contra la “madre de todas las marchas”.   

Báez dijo que al llanto y clamor de justicia, se suman la tristeza, incertidumbre y temor, que vive actualmente Nicaragua por una falta de política de protección frente al virus “de parte de quienes están en el poder, quienes además siguen exponiendo a la gente al contagio y manejan la crisis con el secretismo y la mentira”.

 El obispo que se encuentra en el exilio hace más de un año, ofició una misa virtual por el Día de las Madres en Nicaragua y por el 11 aniversario de su ordenación como obispo.

“Las madres nicaragüenses son las primeras en vivir esta tragedia junto a sus familias con miedo y con profundo dolor. Pero no hay que perder la esperanza. Queridas mamás, ustedes y sus familias, cuídense mucho, observen las reglas de higiene, si pueden no salgan de casa, sean solidarios con la gente más pobre y no dejen de orar. El Señor está a nuestro lado”, dijo Báez.

El dolor de la masacre en la “madre de todas las marchas”

Y también ocupó el momento para recordar la masacre ordenada por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, ordenada contra la manifestación más grande que ha habido en los últimos 40 años en Nicaragua, calificada como “la madre de todas las marchas”.

“Nos vienen a la mente también las madres que han perdido a sus hijos a causa de la irracional represión que ha azotado a nuestro país desde abril de 2018. Estas madres lloran clamando justicia y su grito, como la sangre de Abel asesinado por Caín, llega hasta Dios”, dijo el líder religioso.

“No podemos –añadió- dejar de recordar que hace dos años este hermoso día de las madres se tiñó de sangre al ser asesinados varios jóvenes, cuando las fuerzas tenebrosas y criminales de quienes ejercen el poder en nuestro país atacaron la gigantesca marcha que se realizó ese día en Managua, en la que fueron agredidas las madres y muchos ancianos y niños que participaban. En esta misa encomendamos al Señor a los jóvenes que fueron asesinados en aquella funesta tarde del 30 de mayo de 2018”.

Las madres de los secuestrados políticos

De igual forma el Obispo Auxiliar, dijo que no podía olvidar a las madres nicaragüenses que siguen suplicando, implorando con lágrimas en los ojos, la liberación de sus hijos, que han sido encarcelados injustamente.

“Los presos y presas políticos no solo están privados de su libertad injustamente, sino que sufren maltrato y en este momento se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema frente a la pandemia en Nicaragua. Estos hijos e hijas que sufren son otra herida profunda en el corazón de las madres nicaragüenses. Le pedimos al Señor que sean respetados en su dignidad, se cuide de su salud y que muy pronto sean liberados”, dijo Báez.

Su aniversario como obispo: “Caminos oscuros y el cariño del pueblo, mi fuerza”

El otro motivo de acción de gracias de la eucaristía celebrada por Báez, fue 11vo aniversario de su ordenación episcopal. “No dudé en obedecer gozosamente a la palabra del Señor, aun sacrificando tantas cosas queridas, como mi vida de fraile carmelita y mi carrera académica con un futuro prometedor en Europa”, dijo.

Añadió que afirmando que se ha esforzado en vivir el ministerio como servicio fiel a la palabra del Señor, que ha anunciado sin cesar al contacto con la realidad dolorosa de Nicaragua.

“Esta misma Palabra también me ha llevado por caminos inesperados y a veces oscuros y dolorosos, pero siempre susurrándome al corazón: “No les tengas miedo, que contigo estoy yo para salvarte”, indicó.

Agradeció a Dios por el llamado a ser Obispo y sostenerlo con la fuerza de su amor durante todos estos años.

“Deseo también dar gracias a todo el pueblo santo de Dios por su inmenso cariño que es una de mis mayores fortalezas. Después de once años de ministerio episcopal le pido al Señor que me conceda la gracia de seguir siendo un fiel servidor de su Palabra, con un corazón pastoral que arda de amor por su pueblo, siempre al lado de los pobres y de las víctimas”, concluyó Báez.

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