Llegada de Ortega al poder hizo estallar sistema penal

Los juicios inventados por la dictadura de Daniel Ortega contra los secuestrados políticos, son el resultado de años de descomposición del sistema Penal de Nicaragua, en el que se incluye el Ministerio Público, que es uno de los principales brazos de la dictadura sandinista para perseguir la disidencia política.

Alexander Rodríguez, abogado costarricense, especialista en derecho penal, explicó en una entrevista a Café con Voz, que la descomposición del sistema venía dando signos desde antes de 2018, cuando estalló la crisis sociopolítica.

“Todos los indicios indicaban que algo así iba a pasar y esto ha explotado. Es preocupante porque no se sabe si esto es un efecto dominó que podría replicarse en otros países. Nicaragua es el caso más descarado de cómo hay una influencia política en un Ministerio Público, pero todos sufren de influencia política. El asunto es hasta donde llega esto”, dijo Rodríguez.

La abogada y doctora en Estudios Avanzados en Derechos Humanos y ex oficial de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Astrid Escobedo, destacó que el panorama de Nicaragua es preocupante a nivel internacional y coincidió con Rodríguez en que el ejemplo de Daniel Ortega podría hacer germinar las semillas del autoritarismo en la región.

“Yo lo veo preocupante, porque como el virus, esto se contagia de país a país. Los otros países se han de querer contagiar al ver el éxito de la impunidad. Parece ser que es un fenómeno que al norte de Centroamérica se está queriendo replicar”, señaló Escobedo.

Sistema Penal que surgió en el año 2000 solo vivió 7 años

Con la llegada del dictador Daniel Ortega al poder en 2007, se tiró por la borda ocho años de evolución del Sistema Penal en Nicaragua, incluyendo la institucionalización del Ministerio Público.

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“En el año 2000 fui parte del proceso de reforma al Ministerio Público. Teníamos un sistema inquisitivo con un juez de letras, que eran los protagonistas que investigaban, la Fiscalía no existía y lo único que había eran Procuradurías. En ese sistema hay violaciones a los derechos humanos y Nicaragua fue el último en dejarlo, con el apoyo invaluable del gobierno de Estados Unidos”, detalló Rodríguez, quien formó parte del equipo que instauró a la Fiscalía.

Rodríguez aseguró que el Código Procesal Penal promulgado en la primera década de este siglo, era un modelo a seguir. No obstante, destaca que se cometió un error a la hora de definir los roles de la Policía y la Fiscalía, al otorgársele demasiada influencia a la institución del orden público, que ahora es un brazo represor, en las investigaciones.

“Internacionalmente, el Ministerio Público es el director de la investigación y la Policía un sujeto auxiliar. En ese momento, hace 20 años, se decía que la Policía de Nicaragua era la mejor de Centroamérica, al ser una Policía que investigaba rápido. Pero al ser la Policía subordinada al Poder Ejecutivo, evidentemente la influencia de este sobre el Ministerio Público iba a tener más peso”, expuso.

Nicaragua enfrenta sistema corrupto y sin contrapesos

Escobedo destacó que en Nicaragua, las acciones del Sistema Penal y Judicial se engloban en la palabra “corrupción”

 “Si no se cumplen las leyes, se cae en corrupción, a cambio de trabajo, de dinero o de beneficios personales. En esa palabra caben todos los factores de la caída del Sistema Penal”, afirmó.

Por su parte, Rodríguez añadió que, aunque la corrupción siempre ha existido, en Nicaragua no existe ninguna entidad que haga contrapeso a esas acciones.

“La corrupción siempre ha existido y sigue existiendo en todos los sistemas. El problema es cuando esa corrupción es generalizada y no funciona ningún organismo de control, es imposible el funcionamiento de un Estado de Derecho. Si los jueces ya tienen decisiones establecidas, es imposible que haya justicia”, explicó Rodríguez.

Organizaciones sociales deben prepararse para un eventual cambio

Rodríguez señaló que las organizaciones sociales deben contar con un plan de transición para que una eventual caída de la dictadura sandinista no “agarre de sorpresa” a la oposición.

 “Hay que prepararse para el cambio, no solo tener reflexiones. De nada nos sirve si no tenemos un plan de acción pensando que va a haber un cambio. Si pasara algo en Nicaragua en los próximos días, las personas que asuman el poder tienen que estar claros qué hacer”, señaló.

Dentro de las acciones que destacó, se encuentra el enjuiciamiento a empresarios que han oxigenado a la dictadura.

“Hay que hacer reformas constitucionales y pensar en justicia transicional. Una condición para la paz es la justicia, por eso debe haber un sistema transicional que lleve a los funcionarios, policías y particulares que han financiado a paramilitares y empresarios que han oxigenando a la dictadura”, expuso.

“Hay empresarios que están en la cárcel y otros que están haciendo negocios oxigenando a la dictadura”, añadió.

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