El drama de la familia Rugama-Rizo: 41 años de dolor, sufrimiento y muerte por el FSLN

Jorge Rugama Rizo

Desde 1979, la familia Rugama-Rizo, de La Trinidad, Estelí, ha estado marcada por la desgracia, el dolor y la muerte provocada por la violenta organización político-militar denominada Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

El asesinato a sangre fría de Jorge Luis Rugama Rizo, a manos de un paramilitar sandinista de mucho poder local, el pasado 19 de julio, fue la culminación de doloroso y extenso historial de abusos del FSLN contra la citada familia, cuyos miembros ahora cuentan a Café con Voz parte de esa trágica historia.

Todo comenzó en julio de 1979, hace 41 años, cuando las guerrillas izquierdistas ya habían subido al poder y andaban en un vengativo proceso de venganzas.

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Jorge Rugama Rizo
Jorge Rugama Rizo

El origen de la tragedia

Así, armados y revestidos de poder, los sandinistas llegaron en pandilla a la humilde residencia de los Rugama-Rizo una fría madrugada de julio.

Abrieron las puertas a patadas, disparando al aire, gritando y buscando a don Reynaldo Rugama Tinoco, entonces de 34 años y ex trabajador municipal del pueblo.

Lo sacaron a golpes, lo amarraron con mecates junto a la familia y otros vecinos y los llevaron a un predio baldío donde los acusaron de somocistas y los sentenciaron a ser fusilados.

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Lo obligaron a cavar su tumba antes de fusilarlo

A Reynaldo lo obligaron a cavar su propia tumba y cuanto terminó, lo rafaguearon a la orilla de la tumba y lo dejaron herido de gravedad, pero respirando aun. Ese día mataron a seis hombres del pueblo y les confiscaron casas, fincas y bienes.

A los otros vecinos y familiares los obligaron a echarlos a la tumba y enterrarlos.

“Reynaldo todavía respiraba y se quejaba tenuemente“, relata uno de los vecinos que vivió aquella tragedia.

Ese día mataron a seis hombres del pueblo y les confiscaron casas, fincas y bienes. A dos vecinos más los llevaron presos y a los demás los dejaron ir. La casa de la familia Rugama-Rizo fue saqueada y destruida.

Después, durante la década de los ochenta, cuando el FSLN hundía a Nicaragua en la guerra y la destrucción, la familia de los Rugama-Rizo era objeto de asedio, persecución y vigilancia de los órganos de espionaje de aquella dictadura.

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Secuestrado para morir en la guerra

Así, cuando el joven Sergio Antonio Rugama Rizo, hijo mayor de Reynaldo, cumplió los 17 años, fue secuestrado por el ejército en una redada de 1987 donde a los jóvenes del pueblo los llegaron a sacar por la fuerza de sus hogares para llevarlo al Servicio Militar Obligatorio, en la guerra que la dictadura le declaró a los campesinos.

Lo regresaron muerto, si caso eran esos sus restos, en una caja sellada con una bandera del FSLN y sin derecho a la familia a abrir el ataúd ni velarlo “porque estamos en tiempos de guerra“.

Para entonces, parte de la familia ya había sido obligada al exilio y los que quedaron se sumieron en la miseria en que el FSLN sumió a toda Nicaragua de 1979 a 1990.

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Cadena de desgracias alcanza a Jorge

Jorge Luis no escapó a la desgracia mortal del FSLN.

Antes de ser asesinado de un balazo por el paramilitar sandinista Abner Onell Pineda Castellón, Jorge había sido amenazado de muerte, secuestrado y golpeado en dos ocasiones, recuerda su madre Luisa Rizo Laguna.

En el vecindario Barrio Nuevo, de La Trinidad, donde asesinaron a Jorge, algunos vecinos relatan que el hombre no participó activamente en las protestas de abril de 2018, si acaso, miraba pasar las marchas y saludaba, gritaba alguna consigna desde la calle y se volvía a casa.

“Tampoco estuvo en los tranques, llegó algunas veces a platicar y echarse uno que otro trago con unos vecinos, a acompañar, pero luego se iba a su casa“, dijo un familiar a Café con Voz.

Esos tranques fueron disueltos a balazos en junio de 2018 por policías al servicio de la dictadura y paramilitares armados con fusiles de guerra del ejército, entre ellos Abner Pineda, como jefe de una brigada de paramilitares de Estelí.

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El pecado de gritar Viva Nicaragua Libre

En noviembre del 2018, fue secuestrado y golpeado por encapuchados que lo encontraron saliendo de una finca vecina donde había ido a visitar a un amigo de la familia.

En 2019 lo fueron a esperar en una calle oscura y lo arrastraron a un lugar donde lo golpearon hasta dejarlo inconsciente, y lo tiraron cerca de donde asesinaron hace 41 años a su padre, con una bandera rojinegra atada fuertemente al cuello con la cual intentaron callarlo para que no gritara mientras lo golpeaban.

La cadena sangrienta de desgracias de la familia Rugama-Rizo continuó con el asesinato de Jorge la tarde del 19 de julio y continuó al día siguiente cuando desconocidos le pegaron fuego a la casa de una mujer de la familia, mientras ella participaba con sus parientes en el entierro del desdichado cuyo “pecado mortal“ fue gritar “Viva Nicaragua libre“.

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