Guardias sandinistas, soldados del ejército sandinista encapuchados, paramilitares, trabajadores del Estado y simpatizantes de la mafia sandinista conmemoraron el martes con caminatas y caravanas de vehículos y motocicletas el séptimo aniversario de las protestas antigubernamentales que estallaron en abril de 2018, y que Daniel Ortega junto con su esposa, Rosario Murillo, sofocaron a punta de bala, fuego, muerte, cárcel y tortura.
«No pudieron, ni podrán», dijo a medios oficiales el criminal comisionado general Fernando Borge, al explicar el motivo de la celebración, que denominaron ‘Abril victorioso’.
Para jóvenes exiliados, víctimas de la represión, esta marcha es una «celebración artificial», que vende el oficialismo, pues no se concibe que pueda haber paz con fuerzas paraestatales armadas que amenazan a la población, expresaron los jóvenes Edgar Blanco y Yaritza Mairena, exiliados por la persecución política.
«Quieren robarse abril, pero no pueden porque precisamente abril les atormenta, saben que la rebelión de abril está viva y latente», señaló por su lado Zayda Hernández, activista juvenil opositora.
Las amenazas y la violencia como única herramienta
«Las fuerzas combatientes de la Policía Nacional, del Ministerio del Interior, con esa juventud divino tesoro, con ese vigor y gloria de todo nuestro pueblo organizado en una voluntad férrea y firme de decir y demostrar que aquí prevalece la paz, el amor en rutas de prosperidad, que aquí no pudieron, ni podrán», sentenció el guardia sandinista Borge.
«No volverán a sembrar el terror, la muerte, la destrucción, porque aquí está este pueblo que sabe forjar, construir y defender la paz para el futuro de nuestra Nicaragua”, aseveró el jefe policial.
En abril de 2018, miles de nicaragüenses salieron a las calles a protestar por unas controvertidas reformas a la seguridad social, que, luego de la respuesta con la fuerza, se convirtieron en una exigencia de renuncia de Daniel Ortega.
Las protestas dejaron al menos 355 personas muertas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos nicaragüenses elevan la cifra a 684, mientras que Ortega reconoce que fueron «más de 300» y mantiene que se trató de un intento de golpe de Estado.
Sandinistas dicen que derrotaron a «enemigos de la paz»
«En esta hermosa diana, a estas horas de la mañana, le estamos demostrando al golpismo que no pudieron, ni podrán», señaló por su lado, el coordinador de la Juventud Sandinista, Leónidas Martínez, quien dijo que con esa expresión están «defendiendo la revolución y seguiremos aquí siempre firmes».
En tanto, el comisionado Cristhian Jiménez, del Ministerio del Interior, aseguró que ellos, la Policía Nacional, la Juventud Sandinista «y el pueblo nicaragüense siempre están con el Frente Sandinista de Liberación Nacional celebrando esos siete años de la derrota de los enemigos de la paz».
La CIDH y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por «asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país».
El Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua, creado por la ONU, que ha denunciado en tres informes que el Gobierno sandinista ha cometido crímenes de lesa humanidad contra parte de la población por motivos políticos, ha instado a terceros países a demandar al Estado nicaragüense ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por los delitos de «apatridia, tortura o ejecuciones extrajudiciales».