Rosario murillo
Furibunda, tóxica, venenosa y siempre cruel y desalmada, Rosario Murillo.

Rosario Murillo ordenó a sus servidores en el Parlamento este primero de abril aprobar una iniciativa de ley, denominado «Abril, Pueblo que Defiende la Paz”, en el afán de borrar el significado de lo que representa el mes de abril de 2018, año en que miles de nicaragüenses se levantaron contra el régimen para demandar su fin.

El invento obliga a todas las instituciones del Estado a salir a marchar el primero de abril, como lo había anunciado la vocera de la dictadura Rosario Murillo.

“En abril de cada año el Gobierno Central, los órganos del Estado, las instituciones, las escuelas, colegios y universidades, medios de comunicación, los gobiernos municipales y regionales realizarán actividades en unidad con las familias nicaragüenses, en las comunidades y la juventud organizada, para celebrar en todo el territorio nacional Abril, Pueblo que Defiende la Paz”, dice la nueva ley.

El régimen ya había declarado abril como el “mes de la paz”, pero Rosario Murillo no estaba conforme y mando a derogarla.

“Abril no solo es un mes en el calendario, sino un símbolo vivo de la resistencia, la unidad y la resolución de una nación que ha sabido enfrentar a los agresores y traidores, logrando despertar en paz”, dice otra parte de la ley inventada por la maléfica de El Carmen.

La dictadura afirma que con esta ley “se honra al pueblo nicaragüense por su incansable lucha por la paz, la cual es el pilar fundamental sobre el que se construye el futuro de todos los hijos e hijas de la patria.

Murillo amargada se suelta

La consorte de Ortega que dice que celebra el mes, dedicó su letanía del 1 de abril para descargar su amargura por lo ocurrido hace siete años.»¡Los condenables, los miserables no pudieron ni podrán jamás!», indicó.

«A siete años desde las masacres, siete años desde las imperdonables noches y días de terror”, continuó, reviviendo su versión de los hechos de abril de 2018, aún cuando organismos de derechos humanos internacionales han confirmado que el régimen cometió crímenes de lesa humanidad que dejaron 355 personas muertas. 

Añadió “siete años desde la traición suprema a la patria y al pueblo, siete años desde el ataque injustificable del odio, de la crueldad y la ambición, siete años del intento de asesinar la paz, siete años de explosiones del más grotesco servilismo a los imperialistas de la tierra, siete años y el pueblo luchó para vencer”.

Manipuladora profesional como lo ha sido siempre, Murillo justificó la represión con argumentos religiosos, asegurando que las muertes de manifestantes fueron parte de un designio divino. “Fueron vencidos porque Dios nos acompaña, a siete años de la brutalidad organizada y también dirigida e impuesta desde algunos templos por demonios, sacrílegos y mentecatos al servicio del infierno”, declaró Murillo, a quien varios sacerdotes y pastores evangélicos la han señalado de ser «bruja» y «esposa del diablo». 

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