La vibrante pelea entre Román «Chocolatito» González y Juan Francisco «Gallo» Estrada, significó algo más de lo que se vio en el ring, en donde los dos púgiles dieron lo mejor de sí, asalto por asalto, llevando a los jueces a definir la batalla en las tarjetas, con un polémico fallo de decisión dividida a favor del mexicano. Pero Román perdió más que un título mundial, antes, durante y después del combate.

Por Loanny Picado, (Zona de Penalti)

Lo que vimos la noche del sábado en el American Airlines Center en Dallas, Texas fue quizás una de las peleas más histriónicas y brillantes del boxeo. Román “Chocolatito” González y Juan Francisco “Gallo” Estrada brindaron un espectáculo de máximo nivel en el cuadrilátero, en una pelea pareja que estuvo salpicada por un descenlace polémico.

Por decisión dividida de los jueces dictaminaron las siguientes puntuaciones : 115-113, 117-111 para Estrada y 115-113 para González, que otorgaron el título Mundial unificado de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en la categoría Supermosca al mexicano Juan Estrada. Aunque la crítica especializada está dividida por la elección que hicieron los jueces y otra parte miró un empate, la realidad es que el boxeador nicaragüense perdió el campeonato mundial, y su primera caída ante el mexicano.

Una vez más Román mostró su calidad en el ring, su fina técnica, la manera inteligente que sacó cada round, pero sus destrezas no fueron suficientes para derribar a Estrada, quien también demostró su fortaleza y contundencia en cada golpe propinado. Era claro que un enfrentamiento tan parejo se tendría este tipo de decisiones polémicas, pero que no debe demeritar a quien haya ganado el título. Así que ante la controversia ha quedado abierta la posibilidad de un tercer encuentro entre estos dos titanes del boxeo.

Perdió respeto y respaldo

En Nicaragua e incluso en el American Airlines en Dallas se vivió algo surrealista. Gran parte de los propios nicaragüenses abuchearon a Román González, minutos previos de iniciar la pelea, en cambio Estrada fue ovacionado por los aficionados.

Germán García, editor del Diario La Prensa, presente en la pelea, aseguró que cuando “Chocolatito” apareció en escena, “era increíble escuchar los abucheos, algo nunca antes visto”.

Mientras Román vistió las insignias de la dictadura que reprime a sus propios compatriotas, el “Gallo” Estrada colocó sobre sus hombres la bandera de México y de Nicaragua, en señal de solidaridad con el país ante la cantidad de mensajes de respaldo. https://cafeconvoz.com/2021/03/09/daniel-ortega-y-su-catedra-de-cinismo-en-el-dia-de-la-mujer/

Una vez que el “Gallo” fue anunciado como ganador, se desató una celebración masiva en redes sociales por la derrota de González. Fue el sentir de los nicaragüenses frente al desprecio de un régimen represivo que es apoyado por González.

Para muchos, era ver derrotado a un eslabón propagandístico de una dictadura que, al final de cuentas está destinada a caer tarde o temprano.

Vestido con una camisa en la que hacía propaganda a Daniel Ortega para su reelección presidencial este 2021 y con lágrimas en los ojos , Román expresó: “Dios lo quiso así, Dios es el que todo lo puede, tengo la unción de Dios”. Dentro de la cordura y las normas morales es innegable que no se puede adorar a Dios y venerar a un dictador acusado de crímenes de lesa humanidad simultáneamente.

Las palabras de González siempre son inconsistentes con sus acciones y este aspecto también lo coloca en el centro de las críticas.

Indudablemente hace falta más que un título mundial para ser respetado en tu propio país. Los valores humanos, éticos, y la empatía hacia el sufrimiento de tu patria deben prevalecer más que la veneración hacia un partido político, porque cuando se sube al ring se representa a una nación completa y no a una dictadura que castiga a un pueblo.

Por lo tanto, cuando Román subió al cuadrilátero para enfrentarse contra Juan Estrada ya había perdido algo más importante que su campeonato mundial, destruyó la admiración y el apoyo que le tenían gran parte de los nicaragüenses.

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