Báez: “Los pueblos no pueden ser marionetas de los poderosos de turno”

Silvio Báez

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio José Báez, dijo que lo peor que puede pasar a pueblos oprimidos, es acostumbrarse a situaciones que no son propias de la libertad y la democracia.

“Lo peor que puede ocurrir a los pueblos es acostumbrarse a situaciones inhumanas que, sin darnos cuenta, se llegan a asumir como normales, un pueblo no puede resignarse a prolongar indefinidamente su misma historia”, dijo Báez en su homilía de domingo.

“Los pueblos no pueden ser marionetas del poderoso de turno, ni deben conformarse con repetir una y otra vez los mismos errores del pasado”, añadió el obispo en el exilio desde abril de 2019.

Lo que quieren hacerle creer al pueblo los dictadores

Báez dijo que a veces el futuro de los pueblos es incierto, hay cansancio, intentos fallidos de lo que quiere alcanzar para lograr cambios y que también hay decepciones, pero aseguró que eso no es el final. “De hacernos creer esto se encargan los dictadores que pretenden imponer su propio ritmo a la historia”, indicó el obispo Auxiliar.

Recordó que Dios no se complace en ver a la humanidad hundida en el mal. “Dios cree que los seres humanos y los pueblos pueden cambiar, abandonar el mal y practicar el bien y se goza de que esto ocurra, para Dios siempre es posible empezar otra vez”, dijo Báez.

De igual manera Báez, señaló que el pasado siempre condiciona, pero no es una “herencia fatídica” de la que uno no pueda liberarse.

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Sostuvo que el mal cometido nunca tiene la última palabra y que si la historia pasada estuvo teñida de delitos y maldades, eso no quiere decir que el presente no se pueda construir de un modo diferente.

“No es decisivo el pasado, ni los pecados cometidos, ni la herencia negativa que la cultura y la sociedad nos hayan podido imponer. Nadie —ninguna persona ni ningún pueblo— está irremediablemente perdido”, dijo Báez.

“No es verdad que las uvas verdes del pasado deben producir siempre dentera. Hoy se pueden sembrar viñas nuevas con uvas maduras que no causen ningún daño”, agregó.

Báez dijo que historia no está escrita para siempre. “No hay determinismos que la condicionen en modo fatalista. Por vergonzosa o dolorosa que sea la historia de un pueblo, siempre es posible transformarla”, concluyó.

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